¿Qué es un adware?

Un adware (del inglés advertising, publicidad, y software, programa informático) es un tipo de programa diseñado para mostrar publicidad en un dispositivo. Aunque no todos los adware son maliciosos, las variantes problemáticas han evolucionado de forma notable en los últimos años, hasta convertirse en una de las amenazas más frecuentes tanto en ordenadores como en dispositivos móviles.

Sus dos funciones principales siguen siendo, por un lado, mostrar anuncios para que sus autores obtengan ingresos y, por otro, recopilar información personal sobre el comportamiento del usuario. Sin embargo, los métodos que emplean y el tipo de publicidad que inyectan han cambiado mucho desde los primeros adware de los años 2000.

¿Todos los adware son maliciosos?

No. Existe adware legítimo, aquel en el que el desarrollador solicita tu consentimiento explícito para mostrar publicidad a cambio de ofrecerte el programa de forma gratuita. Este modelo, conocido como freemium con publicidad, es habitual en aplicaciones móviles y en algunas herramientas de escritorio.

El problema surge con el adware malicioso, que se instala sin tu conocimiento ni consentimiento, muestra publicidad intrusiva, ralentiza el dispositivo y, en muchos casos, recopila datos personales de forma encubierta. Estas variantes se solapan con el spyware e incluso con otros tipos de malware, ya que comparten técnicas de distribución y ocultación.

¿Cómo se instala un adware en mi dispositivo?

Los vectores de infección han evolucionado. Además de los métodos clásicos, hoy es frecuente encontrar adware a través de:

Software gratuito y descargas conjuntas (bundleware). Al instalar un programa gratuito, el instalador puede incluir adware como componente adicional, a menudo preseleccionado y camuflado en los pasos avanzados de la instalación.

Notificaciones push engañosas. Sitios web que piden permiso para enviar «notificaciones» y luego bombardean al usuario con anuncios, incluso con el navegador cerrado. Estas notificaciones se han convertido en uno de los vectores más comunes en los últimos años.

Aplicaciones móviles aparentemente inofensivas. En Android, el adware disfrazado de linternas, editores de fotos, limpiadores de RAM o fondos de pantalla ha llegado a acumular millones de descargas en Google Play antes de ser detectado. Estas aplicaciones muestran anuncios intrusivos, abren el navegador sin permiso o instalan software adicional.

Extensiones de navegador de fuentes no oficiales. Aunque las tiendas de extensiones han endurecido sus controles, todavía es posible instalar extensiones maliciosas desde sitios de terceros o mediante ventanas emergentes fraudulentas.

Scripts y configuraciones alteradas. Algunas variantes modernas no instalan un programa tradicional, sino que modifican la configuración de red, el servidor DNS o inyectan scripts en el navegador para redirigir el tráfico hacia sitios con publicidad. Este tipo de adware es especialmente difícil de detectar, porque no aparece en la lista de programas instalados.

¿Qué información pueden obtener los adware?

Dependiendo de su agresividad, un adware puede recopilar:

  • Contraseñas y credenciales de acceso.
  • Datos personales (nombre, dirección, correo electrónico).
  • Información de tarjetas de crédito introducida en formularios.
  • Historial de navegación y búsquedas.
  • Clics sobre anuncios y patrones de interacción.
  • Datos de uso del dispositivo y aplicaciones instaladas.
  • Ubicación geográfica aproximada.

En casos avanzados, el adware malicioso no se limita a mostrar publicidad. Puede instalar aplicaciones adicionales sin permiso (generando comisiones por instalación), redirigir búsquedas hacia motores de pago o incluso utilizar los recursos del dispositivo para minar criptomonedas en segundo plano (cryptojacking).

¿Cómo sé si mi dispositivo está infectado?

Presta atención a estas señales:

  • El navegador o el dispositivo van más lentos de lo habitual.
  • Aparece publicidad en páginas que normalmente no la tienen.
  • Surgen anuncios emergentes de forma constante, incluso sin tener el navegador abierto.
  • Aparecen extensiones o aplicaciones que no instalaste.
  • El navegador muestra una página de inicio sospechosa que no puedes cambiar.
  • Se instalan programas o aplicaciones sin tu consentimiento.
  • El dispositivo se calienta o consume batería de forma anómala, lo que puede indicar actividad oculta en segundo plano.

¿Cómo protegerme del adware?

Descarga con criterio. Instala programas solo desde sitios oficiales o con reputación contrastada. Lee las opiniones de otros usuarios antes de instalar software desconocido.

Revisa los instaladores. Durante la instalación de cualquier programa gratuito, elige la opción de instalación personalizada o avanzada y desmarca los componentes adicionales que no hayas solicitado.

Activa la protección contra aplicaciones no deseadas (PUA). La mayoría de los adware se clasifican como PUA (Potentially Unwanted Applications) y Microsoft Defender puede bloquearlos, aunque esta protección viene desactivada por defecto. Para activarla, ve a Configuración > Seguridad de Windows > Control de aplicaciones y navegador > Configuración de protección basada en reputación, y activa el «Bloqueo de aplicación potencialmente no deseada», eligiendo bloquear aplicaciones, descargas o ambas. Ten en cuenta que el bloqueo de descargas solo funciona con el navegador Microsoft Edge.

Controla las notificaciones del navegador. Revisa y revoca los permisos de notificación en la configuración de tu navegador. Elimina cualquier sitio sospechoso que tenga autorización para enviar notificaciones.

Mantén todo actualizado. El sistema operativo, el navegador y el software de seguridad deben estar al día para recibir las últimas protecciones frente a las vulnerabilidades que el adware aprovecha.

Descarga aplicaciones móviles solo de fuentes oficiales. Google Play Store y App Store aplican filtros de seguridad, aunque no son infalibles. Revisa los permisos que solicita una aplicación antes de instalarla y desconfía de las que pidan accesos innecesarios.

No instales extensiones sospechosas. Limita las extensiones del navegador a las estrictamente necesarias y obténlas siempre desde la tienda oficial del navegador.

Desde la entrada en vigor del RGPD en Europa (2018) y de leyes similares en otros territorios, como la CCPA en California o la LGPD en Brasil, el adware que recopila datos personales sin consentimiento informado puede constituir una infracción legal. En España, si detectas software que accede a tu información sin permiso, puedes ponerlo en conocimiento de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD).

Relación con otras amenazas

El adware y el spyware están estrechamente vinculados y a menudo llegan juntos. Si quieres profundizar en amenazas similares, conviene informarse también sobre qué son los spywares y cómo evitarlos, ya que comparten vectores de infección y técnicas de ocultación. Del mismo modo, ante la duda con cualquier herramienta de limpieza, revisa nuestra guía sobre antispywares sospechosos y no confiables, porque en ocasiones el supuesto remedio es el propio problema.

Conclusión

El adware ha dejado de ser una simple molestia publicitaria para convertirse en una amenaza que puede comprometer la privacidad, el rendimiento y la seguridad de tus dispositivos. La clave para protegerse no está solo en tener un antivirus instalado, sino en adoptar hábitos de navegación y descarga prudentes, revisar los permisos que concedes y mantener activas las protecciones modernas contra aplicaciones potencialmente no deseadas.